Si la bolsa plástica tarda hasta cien años para descomponerse, las botellas del tipo PET pueden llegar a cuatro siglos contaminando la naturaleza. Así, merece aplausos toda iniciativa que se destine a estimular la recolección y aprovechamiento de ese material, vía reciclado.

Sin embargo, poca gente sabe que es posible hacer tejidos usando botellas PET. Una gran empresa textil con sede en São Paulo tiene una línea destinada para ropas profesionales. En ella, utiliza tejidos de composición mixta, en la cual se incluye la fibra reciclada, comprada ya lista.

A pesar de su carácter sorprendente, la ropa en cuyo tejido hay botellas PET no pierde nada en términos de confort, caída, belleza y durabilidad. Y trae el beneficio extra de ayudar en la preservación de los recursos naturales. “Es el tejido ecológicamente correcto”, resume Cristiane Yajima, gerente de Productos de la División Workwear de la empresa que compra la fibra reciclada para utilizarla en la confección de ropas profesionales. Según ella, es gratificante, inclusive para los trabajadores a vestirlas, la conciencia de que también están, de alguna forma, contribuyendo para un medio ambiente menos degradado.

Ya la empresa que vende la fibra registra, en su propaganda, el compromiso social establecido por la actividad que ejerce, aunque la captación de materiales reciclables es fuente de renta para cerca de 200 mil familias en todo Brasil. La fábrica recicla 18 mil toneladas de botellas PET por año, que son totalmente re aprovechadas en forma de fibra. El proceso transcurre sin pérdidas porque el poliéster preserva íntegramente las propiedades de las copas en que son transformadas las botellas, después de ser separadas por colores, lavadas y molidas.

Ese es un mercado que también tiende a crecer. “Hay empresas que valoran la cuestión ecológica”, dice Cristiane Yajima, acordando que el aspecto social de estímulo a la actividad a través de la cual sobreviven tantas familias, también cuenta puntos en la hora de decidir por la fibra reciclada.